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jueves, 17 de marzo de 2011

Amerika; El nuevo continente de Franz Kafka.

Resulta curioso que un continente jamás visitado por Kafka diera título a una de sus novelas más emblemáticas, pero "Amerika", es tan sólo es el pretexto para hablar de Karl Rossmann y su sinuoso devenir en una tierra extraña y hostil.
Las descripciones paisajísticas se hallan subordinadas al personaje, a lo que éste piensa en cada momento. Es entonces cuando el autor puede definir cualquier ciudad desde un punto de vista emotivo, aún sin haber estado nunca en ella. Da igual la mano que la estatua de la libertad alce al aire o lo que sostenga (tema que fue muy controvertido en el momento en que salió a la luz la primera edición del libro), lo importante es la sensación de grandiosidad que embargó a Karl la primera vez que la vio. El tumulto de una gran urbe que emana abandono y frustración, las lúgubres pensiones abarrotadas de humildes trabajadores anónimos, el ritmo incesante de un ciudad en pleno proceso de expansión, los desequilibrios sociales... todo es facilmente extrapolable a casi cualquier lugar del mundo.
Rossmann es un adolescente de quince años que "huye" de su país tras haber dejado embarazada a la criada. Eso es, al menos, lo que la mujer comunicó a él y a sus padres; no obstante, Karl nunca sintió que en aquella primera y patética experiencia engendrara un hijo, pero aceptó sin cuestionarse nada más y acató las consecuencias. A lo largo de todo el relato, sucede prácticamente igual. El muchacho es fruto de las más inverosímiles injusticias, que él va asumiendo  por prudencia y falta de experiencia, lo que hace que su autoestima y sus sueños se vayan esfumando lenta, pero progresivamente.
Sin embargo, el final  dista bastante de los clásicos finales elaborados y trágicos de Kafka; pues el joven consigue, no con poco esfuerzo, un puesto de trabajo en el Gran Teatro Integral de Oklahoma; lugar en el que no importa la procedencia, los antecedentes o la formación y en el cual Karl logra reconciliarse con el Nuevo Mundo y con todo lo que ha sido su mundo en general.
No penséis que con todo esto ya no hay nada más que descubrir, porque precisamente estas son algunas de las pautas para poder realizar una lectura más consecuente y analítica. El libro consta de ocho capítulos, el primero de los cuales, titulado "El Fogonero", fue editado en principio como relato independiente, e incorporado en posteriores revisiones, muy lógicamente, ya que sienta las bases de toda la historia que acontece a un adolescente anónimo en un continente ominoso y esplendoroso a partes iguales.

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